Acercar a los niños a la pintura es llevarlos a conocer el uso de los materiales de manera lúdica, llevarlos a conectar con ellos a través de percibirlos. Estimular y sostener la apertura a la exploración sin que se interponga una limitante. Introducir poco a poco variedad de materiales, densidades, intensidades, colores que poco a poco se irán mezclando de manera “fortuita” y que estimule el descubrimiento de conocimientos para ser replicados y que les de seguridad para continuar pintando.
En esta fase en que se estimula el autoaprendizaje es
esencial que parte del juego sea la posibilidad de usar solamente el cuerpo
para pintar, como instrumento y como soporte. La pintura digital es maravillosa
para estimular la sensibilidad, agregar texturas, probar densidades de pintura,
transparencia y opacidad. Este camino de
color y sentido, se acompaña de libertad para para dejar la huella.
La libertad nos permite buscar caminos para la expresión,
proporcionar a los niños espacios seguros y superficies diversas en los que
puedan desplazarse y empezar a jugar con la mancha de color. Definir el lugar
de trabajo, establecer reglas claras que no coarten la actividad plástica serán
el soporte de futuros seres humanos que no temerán a las artes plásticas.
Usar pintura con niños, para muchos es sinónimo de
“desastre”, para que esto no suceda es importante comunicar previamente las
reglas del juego. Cuando los niños saben hasta donde pueden extenderse en el
juego y la exploración, lo que pueden y lo que no, estamos acompañándoles la
libertad con limites que definen el objetivo de la actividad y que les dará
seguridad futura para seguir practicando el acto de pintar. Nos encontraremos
con pequeños entusiastas, que estimularán a los más tímidos. Y también estarán
los reprimidos o que están sometidos por el mandato del cuidado excesivo a la
limpieza. Es entonces cuando conviene charlar con los padres o tutores acerca
de este punto, pedirles que proporcionen ropa adecuada para jugar y macharse, y
explicarles que les den seguridad que en ese espacio está bien jugar con los materiales
de artes plásticas sobre los papeles y a veces hasta pintar el cuerpo. Pintar con
niños no es solamente vivir un caos, es estimular la creatividad, el apoyo a la
expresión y practicar alternativas de comunicación que les son naturales, es
también aprender a ordenar la idea que dará resultado a una imagen, estimular
procesos de pensamiento y de análisis.
Para que los pequeños tomen conciencia de compartir el área
de trabajo y de la responsabilidad de sus acciones, es importante llevar a
ordenar el caos de la actividad, participar conscientemente de la limpieza y la
reorganización, es introducir el límite que proporcione contención, al que
también se puede invitar a hacer a través del juego.
Hasta el momento me he concentrado en iniciar a la pintura a
los niños, pero esto mismo puede funcionar para que el adulto que vio
desatendida su expresión plástica reconecte con ella, recupere su capacidad de
comunicación visual a través de explorar primero las sensaciones con los
materiales y por supuesto, jugando. El objetivo final no es convertirse en artistas
plásticos, es reconectar con sus sensaciones, su creatividad y las posibilidades
expresivas, escuchar al niño interior y acompañarle en el camino del arte, con
el tiempo cada quien decidirán cómo continuar en él.
¿Tú cómo viviste el acercamiento a las artes plásticas?
Descubre o redescubre la sensación de la pintura en la piel ¡Mancha tu corazón de la alegría del color!
Guadalupe Rosas, artista plástica, educadora artística y acompañante arteterapéutico
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